Bilbao cultural, entre ‘pintxos’ y buen ambiente

Texto por
Txell Moreno
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Una escapada a la bella ciudad vasca

Recorrer Bilbao resulta tan cómodo como enriquecedor. Su tamaño permite explorarla a pie con relativa facilidad y con muchos alicientes que van desde sus sabrosos pintxos, acompañados de un buen txacoli, hasta una rica y variada oferta lúdica y cultural. 

Bilbao

 

Como un ave fénix, Bilbao supo resurgir de su incierta situación postindustrial, en la década de los ochenta, y reinventarse hasta convertirse en el epicentro cultural que es hoy día. Visitar esta atractiva ciudad bañada por la ría del Nervión es ser testigo de la riqueza artística que atesoran sus principales enclaves culturales, algunos de ellos erigidos iconos de la ciudad. Hay que explorarla a través de sus diferentes barrios, ahondando en su legado cultural y también en sus tradiciones, su historia y su sabrosa gastronomía.

 

Casco Viejo, origen de la ciudad

Mercado de la Ribera, Casco Viejo de Bilbao, País Vasco, España © Jon Chica / Shutterstock Mercado de la Ribera, Casco Viejo de Bilbao, País Vasco, España © Jon Chica / Shutterstock

Uno sabe cuándo entra en el Casco Viejo de Bilbao pero nunca cuando va a salir. Y es que son tantos sus atractivos que tanto viajeros como lugareños caen seducidos y toda escapada puede resultar corta. Poniendo énfasis en los principales enclaves, no puede faltar una visita al mercado de la Ribera para ver de cerca (y también comprar) los mejores productos frescos. Esta misma materia prima es la que se emplea en muchos de los platos y pintxos que pueden saborearse en los restaurantes y bares de la capital vizcaína.

 

Fachadas de los edificios de las Siete Calles, Casco Viejo de Bilbao, País Vasco, España © Noradoa / Shutterstock Fachadas de los edificios de las Siete Calles, Casco Viejo de Bilbao, País Vasco, España © Noradoa / Shutterstock

En pleno Casco Viejo, allí donde siglos atrás se originó la ciudad se encuentran las Siete Calles con su genuino trazado del s. XIV y una configuración propia de la época medieval que conformaba su centro comercial. Pasear por ellas es viajar en el tiempo, conocer de primera mano cómo eran las calles por las que se desplazaban los bilbaínos siete siglos atrás pero, eso sí, ahora rodeados de bares, cafeterías y comercios de todo tipo. Paseando por las Siete Calles se llega hasta la catedral de Santiago, la iglesia más antigua de Bilbao y el edificio más alto de todo el casco antiguo, declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad y elemento asociado de los Caminos de Santiago de Compostela.

 

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Herencia cultural e histórica

Teatro Arriaga, Casco Viejo de Bilbao, País Vasco, España © trabantos / Shutterstock Teatro Arriaga, Casco Viejo de Bilbao, País Vasco, España © trabantos / Shutterstock

Tras un corto trayecto a pie desde la catedral se llega hasta el Euskal Museoa para ahondar en el patrimonio y la cultura vascos, desde tiempos del Paleolítico hasta la actualidad. La muestra proporciona una visión del estilo de vida de las diferentes profesiones que han marcado el rumbo de Bilbao y alrededores a lo largo de la historia. Y se hace de forma amena, mostrando ropa, herramientas y amplia documentación.

Previa pausa y reponiendo fuerzas a base de pintxos y buen ambiente, no se puede abandonar el Casco Viejo sin visitar el Arkeologi Museoa con sus muestras y talleres que tienen como finalidad conservar el legado histórico del territorio, así como servir de centro de conservación y restauración de restos arqueológicos recuperados de la región.

Y como guinda final, hay que asistir a un espectáculo en el bello Teatro Arriaga, no sin antes dejarse deleitar por su imponente decoración interior y su fachada barroca.

 

Referentes de la ciudad

Puppy, de Jeff Koons, ante el Museo Guggenheim Bilbao, Casco Viejo de Bilbao, País Vasco, España © Pixachi / Shutterstock Puppy, de Jeff Koons, ante el Museo Guggenheim Bilbao, Casco Viejo de Bilbao, País Vasco, España © Pixachi / Shutterstock

Con la plaza del Arenal como nexo de unión entre la parte vieja y la nueva, el recorrido por Bilbao en esta escapada cultural se detiene justo aquí para ser testigo de alguna de las muestras temporales al aire libre que tienen lugar en este gran espacio abierto. Bordeando la ría rumbo norte se llega hasta el icónico puente de Zubizuri, obra de Santiago Calatrava.

Tras cruzarlo, la silueta en forma de pez del Museo Guggenheim Bilbao se impone frente al resto de construcciones. Es el verdadero emblema de la ciudad, y no solo por su arquitectura o las obras expuestas, sino por ser el catalizador de un completo proceso de transformación llevado a cabo en Bilbao desde su apertura en 1997. El edificio, obra del arquitecto Frank Gehry, destaca por sus formas y por su fachada de piel de titanio que juega con los reflejos del sol y el agua de la ría, convirtiéndose en un verdadero espectáculo cambiante a lo largo del día. Casi tan icónico como el museo es la escultura que preside su entrada, Puppy, de Jeff Koons. Se trata de un West Highland terrier gigante, completamente cubierto de plantas en flor que parece hacer guardia a las puertas del Guggenheim. Ya en el interior del museo, muestras permanentes y temporales de arte contemporáneo se exponen en las diferentes salas de este enigmático enclave de vanguardia.


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La parte nueva de Bilbao

Museo de Bellas Artes, parte nueva de Bilbao, País Vasco, España © Alberto Torres Alves / 500px Museo de Bellas Artes, parte nueva de Bilbao, País Vasco, España © Alberto Torres Alves / 500px

Sin necesidad de utilizar el transporte en Bilbao, a un corto paseo desde el Guggenheim, se llega al barrio de Indautxu, en la parte nueva de Bilbao, terreno de otro de los grandes referentes culturales de la ciudad, el Museo de Bellas Artes, cuya amplia colección (desde clásicos como Goya y Murillo hasta arte actual) puede considerarse la mejor de la ciudad. Con más de 110 años de vida y más de diez mil piezas, entre pinturas, esculturas, grabados y artes aplicadas, el museo es un tesoro en sí mismo por el que merece la pena perderse. Tras un paseo por el parque de Doña Casilda de Iturrizar, entre canchas de baloncesto, zona de juegos infantiles, estanques y fuentes, se llega hasta el Museo Marítimo Ría de Bilbao. Ubicado en lo que fueron las dependencias de los astilleros Euskalduna, en la margen izquierda de la ría, este museo interactivo se sumerge en la historia marítima vasca.

 

Interior de la Alhóndiga Bilbao, Bilbao, País Vasco, España © www.azkunazentroa.eus Interior de la Alhóndiga Bilbao, Bilbao, País Vasco, España © www.azkunazentroa.eus

Sin abandonar la zona de Indautxu, pero rumbo al casco histórico bilbaíno, queda tiempo para una última parada cultural, esta vez en Azkuna Zentroa (Alhóndiga Bilbao). Con el sello de Philippe Starck estampado en su innovadora arquitectura, este antiguo almacén de vino es hoy un centro cívico polivalente, ideado para promover el ocio y la cultura en la ciudad. Así es Bilbao: atractiva, serena, moderna a la vez que tradicional y, efectivamente, cultural.

 

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