El norte de España por carretera: una ruta por los Picos de Europa

Texto por
Peter Thoeming
Carreteras en los Picos de Europa, Asturias, España
Matt_Munro_Lonely_Planet

De Bilbao a Finisterre, una maravillosa ruta que atraviesa los Picos de Europa

La comida es lo mejor de este emocionante viaje por el norte de España. No, el paisaje; o la gente, quizá. ¡Ah, la bebida! No, es la comida, creo… Este recorrido por los Picos de Europa, atravesando cuatro comunidades autónomas de España, es magnífico en todos los sentidos.

Museo Guggenheim Bilbao, España por carretera

Museo Guggenheim Bilbao © Manuel Ascanio / Shutterstock

 

No hay mejor inicio para un viaje por carretera, o de cualquier otro tipo, que el Museo Guggenheim Bilbao, la enrevesada obra de titanio de Frank Gehry. Tras empaparse de su embrujo y tomar un tentempié y una sidra en su café al aire libre, se estará preparado para nuevas experiencias. Y en este itinerario habrá muchas. Desde Bilbao se va hacia el norte y el este por la entretenida carretera costera que lleva a San Sebastián, verdadero principio de esta ruta.

Situada en una amplia bahía, San Sebastián son dos ciudades en una. La nueva es una cuadrícula formal que abraza la playa; la vieja, un dédalo de callejas y callejones al pie del monte Urgull. Pasé una velada –muy larga, aunque no me lo pareciera en absoluto– disfrutando de los enormes pintxos, el chacolí (vino blanco de la zona) y la compañía, cada vez más divertida según intentaba yo mejorar mi español básico.

Me llevó casi todo el día siguiente recorrer en moto la linda y fértil campiña al sur de San Sebastián, cruzar el puerto de Usateguieta y llegar por fin a Vitoria-Gasteiz. La capital del País Vasco es una tranquila ciudad verde y abierta, con una gran tradición de sidra. Cuidado con escanciarla, ¡mejor encargárselo a un lugareño! Yo no lo hice, y acabé empapado en sidra de rodilla para abajo. Otra gran noche.

 

Embalse de Sobrón, Álava, País Vasco, España por carretera

Embalse de Sobrón © urtegia ekainj / CC

 

A partir de aquí me mantuve en zonas rurales, yendo hacia los Picos de Europa por sinuosas carreteras secundarias, unas en mejor estado que otras. Bordeé el embalse de Sobrón por una estrecha carretera con pequeños túneles. Aquí los ríos a menudo discurren por hondos cañones, cuyas paredes algo inclinadas cubren vides u otros cultivos, y las paellas –curvas de 180 grados– hacen apasionantes los recorridos en moto. Apenas hay tráfico, aunque de vez en cuando se verán peregrinos camino de Santiago.

 

Guía Lonely Planet Las mejores rutas del mundo por carretera

 

Las grandes moles de piedra de los Picos señalan al cielo; deben su nombre a que, por su altura, eran lo primero que divisaban los barcos que volvían del Nuevo Mundo. Resultan muy fotogénicos en las distintas luces; estuve tentado de quedarme a ver el atardecer, pero la carretera me llamaba y seguí mi camino. Un lugareño me dijo que las autovías las pagó la UE, pero las secundarias –algunas buenas, otras… no tanto– “son totalmente nuestras”. Desde luego llevan a sitios notables como el puerto de Tarna, la frontera con Asturias a 1492 m de altura, y el Parque Nacional de Redes.

Oviedo (Uviéu en asturiano o bable, nombre no reconocido a nivel nacional) resulta una sorpresa. No solo por la estatua de Woody Allen, sino por muchas otras salpicadas por la ciudad.

 

Carretera por los Picos de Europa, Asturias, España

Carretera de los Picos de Europa ©  Justin Folkes / Lonely Planet

 

Me dirijo al oeste y luego al sur a la montaña y el Parque Nacional de Somiedo, disfrutando de conducir por serpenteantes carreteras con buen firme, adentrándome en los montes y subiendo al alto puerto homónimo, de los primeros en cubrirse de nieve todos los inviernos. Al final la ruta baja al valle de Babia, adonde los reyes leoneses iban en verano a olvidar sus preocupaciones. (De ahí viene “estar en Babia”, es decir, distraído o ensoñado. Y de ahí venía Babieca, el caballo del Cid).

La carretera del puerto Pozo de las Mujeres Muertas, no muy conocida, es una de las joyas del norte de España. Cuando viajo me suele gustar ver cosas nuevas, pero recorrí tres veces un tramo de este puerto: subí, bajé y volví a subir. Había reservado en el Parador de Monforte de Lemos, y vi el reformado monasterio benedictino en su empinado cerro desde muchos kilómetros antes, a través de uno de los escasos llanos que hallé.

Las metas de mi viaje eran Santiago y el cabo de Finisterre, ambos hacia el noroeste. Pero me hablaron de la estimulante ruta siguiendo el río Sil, hacia el sur, así que allí fui. Y disfruté con la moto por una tierra que parece haber sido hecha por gigantes –enormes pendientes que subían 500 m desde el río, cubiertas de viñas– y una carretera que seguía cada vuelta y revuelta de las colosales laderas. Aquí no hay curvas de paella; son más abiertas, pero también más largas e incluso más emocionantes.

 

Santiago de Compostela, Galicia, España por carretera

Santiago de Compostela © Matt Munro / Lonely Planet

 

Al final puse rumbo norte a Santiago de Compostela. Esta ciudad, meta de miles de peregrinos que todos los años hacen el Camino de Santiago, sigue siendo un impresionante ejemplo de arquitectura clásica y solemnidad religiosa. Tiene además uno de los hoteles más grandiosos de España, en la plaza de la catedral, el Parador de Santiago de Compostela. Pero mi viaje no había terminado.

El Camino de Santiago no acaba en Santiago. Aún debo llegar a Finisterre, el fin de la Tierra. Paso junto a los aerogeneradores al cruzar los montes de Buxantes hasta Cee, pueblo pesquero junto al cabo. Finisterre no es el punto más occidental de Europa, aunque así lo creyeran desde tiempo inmemorial los peregrinos que venían aquí y quemaban su ropa en señal de una nueva vida. No hace falta que el viajero queme su ropa ahora, pero siempre está bien reconsiderar el rumbo de nuestra vida…

 

Faro del cabo Finisterre, Galicia, España por carretera

Faro del cabo de Finisterre ©  amaianos / Flickr

 

Hoja de ruta

  • Inicio Bilbao/San Sebastián.
  • Final Finisterre.
  • Distancia 1000 km
  • Cómo llegar En avión o tren a Bilbao.
  • Cuándo ir Verano. La brisa del mar impide que haga demasiado calor.
  • Dónde alojarse En los Paradores: castillos, palacios y monasterios convertidos en bellos hoteles. Hay guías impresas y en internet (www.parador.es).
  • Qué llevar Buen apetito.
  • Alquiler de vehículos Tanto automóviles como motos son fáciles de alquilar en Bilbao.
  • Desvíos Por doquier. En serio. Se acertará seguro.

 

 

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